OPINION

RESPETO AL CICLISTA

El accidente y la muerte acompañan como sombra fiera la afición del ciclista. Tanto más cuando se unen inexorablemente a la triste lista ciudadanos anónimos que semana tras semana sólo esperan ocupar un poco de su tiempo en su deporte favorito. Un ciclista muere en España cada cuatro días. Más de mil en los últimos diez años, según datos de la DGT.


Javier López Mora
Grupo Ciclista La Florida

Los cicloturistas no pretendemos más que rodar unos kilómetros sin otra exigencia que hacer ejercicio físico en buena compañía. A ello se unen siempre: la inadecuación de las carreteras, la inexistencia de arcenes, su estrechez o su pésimo estado de conservación, lo que nos hace salirnos continuamente de ellos para evitar caídas o pinchazos.

En muchas ocasiones éstos son utilizados de aparcamiento impidiendo su utilización normal. ¿Qué decir de la ausencia de carriles-bici ? Pero la infraestructura más necesaria por encima de todas sería el respeto del conductor hacia el ciclista.

La inexorable ley del más fuerte nos hace las víctimas de la actuación despreocupada, negligente o, a veces, criminal de los automovilistas. El más débil deja su piel en el asfalto ante los excesos y / o imprudencias. De poco sirven las advertencias, los códigos, las multas y las distancias de seguridad. El record de país con más accidentes mortales sigue pesando sobre nosotros para vergüenza de todos.

Si los conductores hubiesen practicado el ciclismo estamos seguros que el tratamiento sería mas correcto, el paso más medido, la velocidad más moderada, sin conductas intemperantes y con la precaución debida. Lamentablemente, no es así. El adelantamiento se produce con más frecuencia de la deseada sin la distancia fijada reglamentariamente, sin tener en cuenta la fragilidad del que circula por el extremo al que un solo vaivén del aire desplaza y desestabiliza. Es el comportamiento de aquél que sólo piensa en el momento nervioso de dejar atrás a tan incómodo circulante, y no en la trascendencia siempre grave de una irresponsable o premiosa maniobra. ¡Molestos ciclistas, siempre en medio, bloqueando la carretera!.

TIENES ALGO
QUE PROTEGER




EN BICI USA
SIEMPRE EL CASCO

No pretendemos ocultar o disimular nuestra responsabilidad en algunos casos. Circulamos en paralelo (las más veces buscando protección), se ralentiza el tránsito, se adelanta indebidamente, no se respetan adecuadamente las señales. La familia ciclista debe hacer una reflexión colectiva ante ello. Nos va demasiado en el envite. La otra reflexión, a pesar del elevado coste social, no se hace por quien debería: legisladores, conductores, sociedad en general. Debemos superar este lamentable estadio en el que sopesamos nuestra devoción y la perentoriedad de conservar la integridad física y la vida.

Pero la petición más necesaria es el respeto. Respeto al débil, al indefenso, al frágil, al que no contamina, al que pretende con su esfuerzo generoso e individual dar de sí, en lucha consigo mismo lo mejor para desarrollarse física y anímicamente. Respeto pese al descuido del ciclista, pese al momento de irritación del conductor, pese a la molestia del adelantamiento. Respeto a quien sólo pone ánimo y entusiasmo en juego frente a otros que introducen factores más peligrosos. Respeto, porque sin los aficionados al deporte, esta sociedad sería cada vez más muelle y adocenada. Respeto porque demostramos nuestra entrega a algo que convierte a nuestra sociedad más dinámica, alegre y mejor. Respeto por dar como otros muchos un mejor ejemplo a los jóvenes. Respeto, en suma, porque una muerte sobre el asfalto no es sino la constatación de nuestro fracaso social.

Sabemos que esta carta no evitará más dramas, pero si la pequeña reflexión que pedimos se hiciera, nos ayudaría a ser mejores. Que nuestra diaria educación vial contribuyera a que la penosa lista disminuyera cada año. Por que amamos la vida, amamos el deporte y por ello queremos seguir practicándolo sin riesgo.

Alicante, 28 de octubre de 2004

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