EL AGUA ES UN BIEN PUBLICO

AL ALCALDE SOCIALISTA DE TORTOSA

Artículo de José Bonet. De la Comunidad de Regantes de Bacarot. Alicante.

Publicado en el periódico LAS PROVINCIAS el día 20 de Julio de 2005.

 

Señor Joan Sabaté, miembro del PSC, alcalde de Tortosa:

Durante la multitudinaria manifestación efectuada en Murcia, el jueves 14 de julio, para reivindicar agua, a la que acudimos miles y miles de alicantinos, me detuve a pensar en usted. Me vino a la memoria la reciente fiesta organizada en su pueblo para celebrar "la victoria" de dejar sin trasvase del Ebro a la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería. Leímos en las crónicas sobre su fiesta que con ella ponían colofón a los malos ratos pasados estos últimos años defendiendo que el río más caudaloso de España vertiera al mar miles de hectómetros cúbicos de agua y que no fuera aprovechada por otras provincias. Y que en la fiesta de Tortosa había políticos de su talla, científicos, integrantes de organizaciones no gubernamentales y activistas. Le felicitamos.

Pongo en su perspicaz conocimiento que la Comunidad Valenciana, Murcia y Almería son territorios que pertenecen a la España seca, donde no hay agua suficiente porque no llueve, porque carecen de ríos vigorosos y porque el agua subterránea está sobreexplotada, pierde calidad y se saliniza, lo que impide su utilización directa.


José Bonet Durá
Grupo Ciclista La Florida

El Sureste español padece una histórica escasez de agua y en periodos de sequía como el actual se pierden cosechas, el arbolado se seca, parte de las tierras de regadío se abandonan, se destruyen empleos, las familias padecen y la incertidumbre se adueña de la economía, de la vida y del futuro. Por falta de agua, la Comunidad Valenciana sufre ya la desertificación de parte de su territorio. Eso, supongo que a usted le importa tanto como la reproducción de las amebas. Pero sigo.

Nuestra conciencia nos obliga desde tiempos inmemoriales a consumir el agua con racionalidad, a economizarla y a ser punteros en su depuración y reutilización, como podrá comprobar, si lo intenta, en las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística. Con la agricultura y el turismo, entre otros sectores, sacamos una alta rentabilidad al agua que pagamos y disfrutamos. Parte de sus beneficios revierten a las arcas públicas, es decir, al conjunto de la sociedad española.

Por todo ello he de decirle que la fiesta que ha encabezado en Tortosa para hacer público su alborozo porque a los demás nos han dejado por ahora sin la posibilidad de recibir agua sobrante del Ebro ha sido calificada públicamente de "vergonzante", "miserable" y "ofensiva" en estas tierras de la Comunidad Valenciana, "el Sur de los Paisos catalans". Pero no ofende quien quiere.

Nuestra urgencia de agua es real. Y el agua es un bien público del que pretenden apropiarse para utilizarla como arma política para el estrangulamiento económico y social de provincias vecinas a la que usted reside. Usted y los que han acudido a su fiesta intentan la aberración de territorializar el agua, que es un principio medieval. Pero no se muestran partidarios de que otros aíslen los productos que tienen a mano y de los que ustedes carecen, como la gasolina, el gas o la electricidad. ¿Qué futuro esperaría su pueblo si los que poseen lo que ustedes necesitan prohibieran que les llegase?. ¿Le gustaría que los aviones antiincendios le hicieran una "pedorreta" este verano si su pueblo sufriera un incendio. Y que cuando usted llamara alarmado pidiendo socorro le contestaran que no le podían atender, que estaban celebrando la virulencia de las llamas?.

Usted debería cambiar su corto pensamiento y reflexionar acerca de que el agua que sobra en el río que fluye cerca de su casa llenaría de satisfacción a los hombres del campo que viven más al Sur y que aman y cuidan a su tierra, a sus cosechas, a sus árboles y sus ganados.

Ustedes olvidan que el agua no les pertenece, como no les pertenece la luz o el rocío. El agua es un bien público en España que debe ser gestionado mirando al interés general. El agua, como otras cosas esenciales de la vida, debería quedar al margen de las rencillas de los partidos políticos.

Con la llegada de aportes de agua al Sureste español, bien reseco a pesar nuestra, se mitigaría una problemática ambiental, económica, territorial y social.

Tenga por seguro que actuaciones insolidarias como la suya dañan la convivencia general, así como la buena vecindad y el espíritu de ayuda que debería primar entre provincias y regiones, entre ciudadanos. Los deseos particulares de los aspirantes con ínfulas localistas o nacionalistas deberían quedar de una vez relegados de nuestro país. Usted, como responsable electo de una comunidad, debería actuar con más sentido común y propiciar las buenas relaciones, en lugar de alegrarse de la privación de otros.

Sepa que usted encarna uno de esos tentáculos por los que avanza la mezquindad en la vida. Vida en la que aún se sufre hambre, analfabetismo, exterminio, catástrofes, pobreza, epidemias, contaminación, enfermedades.... Fíjese si aún le quedan motivos por festejar. Me refiero a usted y a los científicos y activistas atávicos que le acompañan.

Unas personas que celebran con júbilo el mal de otras demuestran que viven dominadas por pasiones de bajo nivel, que lo emotivo y lo agresivo oscurecen su raciocinio. Los extremistas impiden que otros dispongan de agua y, si se les deja, maquinan hasta hacer la vida irrespirable a los demás, como bien enseña la historia.

Frente a su ciega política de boicoteo, nosotros mantenemos la confianza en el futuro y apostamos por el equilibrio y la reflexión, por el progreso moral y global. Nosotros creemos en la solidaridad real y no de papel, en el reparto demostrado y no cacareado, en la amplitud de miras y en la comunidad de los pueblos que se alegran del desarrollo de todos. No confiamos en los que hacen una verbena de las desgracias de los demás.

Alicante, 20 de julio de 2005

 

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